FORMAR PARA EL BIEN COMÚN

Mi Experiencia en el III Diplomado Internacional en DSI

En noviembre del año pasado (2017) estuve buscando, como parte de un proceso de discernimiento vocacional, algún instituto en el mundo que me pudiera ayudar en la formación sobre Doctrina Social de la Iglesia que tanto necesitaba. Es ahí, gracias a la maravilla del Internet, que me encontré con el Diplomado Internacional que ofrecía la Academia de Líderes Católicos en Chile. Les confieso que me atrajeron, en primer lugar, dos cosas: acreditado por universidades de prestigio y un excelente cuerpo docente.

Debo reconocer que la calidad del Diplomado es extraordinaria. Es una combinación perfecta entre: Plan de estudio, docentes de calidad internacional, y participantes diversos y comprometidos con una causa común. Todo ello debidamente acreditado por universidades de alto prestigio.

La sorpresa que tengo, al día de hoy, es saber que se han superado todas las expectativas que tenía de esta formación. Las puedo resumir en tres puntos:

1.- Encuentro. Lejos de ser una acción formativa más, el Diplomado se convirtió en un espacio de encuentro con hermanos y hermanas de diversos países latinoamericanos que, con su testimonio de Fe y compromiso social, me han emocionado e invitado a renovar fuerzas en la lucha cotidiana que experimento en mi vida profesional y personal. Como diría un cura uruguayo: “sos una maravi”cha”!  Buenaaazo...”  

2.- Testimonio: Los profesores no fueron sólo académicos de gran prestigio y profesionales de calidad en sus respectivas áreas. Fueron verdaderos testigos de la acción de Espíritu Santo en sus ambientes académicos, intelectuales, laborales y pastorales. Sus ejemplos y anécdotas de vida fueron más elocuentes que sus teorías y lecciones.

3.- Comunidad. La Academia de Líderes Católicos, con sede en Chile, me dio la oportunidad de vivir una verdadera experiencia de comunidad. La comunión superó el individualismo, la realidad a la idea, el amor y perdón al odio o exclusión. Las preguntas y respuestas, la calidad de los participantes (mis hermanos), la visita del Papa, el testimonio de los charlista, y los dulces del último día (perdón... me gustan mucho), en fin! Todo fue una verdadera Epifanía del Señor.

¡Muchas Gracias a Dios! Por el extraordinario trabajo que realizan José Antonio, Valentina, Sebastián, Cardenal Ezzati... y todos los demás de ese extraordinario equipo al servicio de la formación para un Bien Común...

Y como diría nuestro Santo Padre... oren por mí


José Armando Tavarez
Rector del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA)