FORMAR PARA EL BIEN COMÚN

Ese feminista vestido de blanco

Me atrevo a  decir que uno de los más grandes feministas del siglo XXI es el Papa Francisco, un auténtico feminista, que ve la realidad de la mujer y el genuino aporte que podemos y debemos hacer.


Ante el Consejo Pontificio para la Cultura, el Pontífice recordó: “Se trata de estudiar criterios y modalidades nuevos para que las mujeres no se sientan huéspedes, sino plenamente partícipes en los varios ámbitos de la vida social y eclesial (…)”. 


El representante de todos los católicos y católicas se alegra, por un lado, de la superación del modelo de subordinación social; y por otro, la casi superación del modelo de igualdad absoluta, reconociendo que no se han agotado los efectos negativos de ambos. Y es que pareciera que los extremos no son la respuesta a la desafiante presencia de la mujer en la sociedad. El Papa alienta el modelo de la reciprocidad en la equivalencia y en la diferencia, donde reconoce que hombres y mujeres somos iguales en dignidad, pero con modalidades propias y que se necesitan mutuamente. Esto se logra dejando atrás la estéril batalla entre géneros, y asumiendo la realidad a través del “con”, no del “contra”. Así, podremos construir en conjunto hacia el Bien Común.


Asimismo, nos recuerda el valor -muchas veces mirado en menos entre las mismas mujeres- del aporte femenino en la familia y del cual toda la sociedad es beneficiaria: “debemos tener en cuenta que los compromisos de las mujeres en todos los niveles de la vida familiar, constituyen una contribución incomparable a la vida y al futuro de la sociedad" ¡Qué importante es no desacreditar a tantas mujeres que dedican su vida a la familia!
Y yendo más allá, el Papa aclara: "Algunas de ellas están cansadas y casi aplastadas por la mayor parte de los compromisos y obligaciones, sin encontrar suficiente comprensión y ayuda". ¡Nunca había escuchado a ningún hombre hacer tal afirmación!


Me siento orgullosa de ser mujer, profesional, esposa y madre. Espero que todas hayan celebrado este día, con el orgullo de todas quienes vinieron antes que nosotras, y gracias a las cuales tenemos mejores oportunidades. Para honrarlas, las invito que a no nos quedemos con los brazos cruzados, sino que sigamos siendo agentes de cambio en pos de un auténtico feminismo, el de la reciprocidad y el de lo auténticamente femenino.


Karina Ordoez
Magister en Biotica.