FORMAR PARA EL BIEN COMÚN

Jornada Mundial de Oración por la Paz

Señor director:


Hoy el Santo Padre participará en la clausura de la Jornada Mundial de Oración por la Paz en Asís. El Papa coincidirá con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I y el Arzobispo de Canterbury, Justin Welby, cabeza de la Iglesia Anglicana. Esto nos hace reflexionar sobre la paz.
El Papa señala que ésta es “en sí misma una invitación al mundo para que tome conciencia de que existe otra dimensión de la paz y otro modo de promoverla, que no sólo es el resultado de negociaciones, compromisos políticos y económicos”. Esta recomendación es más actual que nunca.
Muchas veces los llamados a la paz suenan ingenuos o hipócritas. La paz es la obra de la justicia (cf. Isaías 32, 17), y la justicia en la Sagrada Escritura no designa solamente una virtud de alcance social para dar a cada uno lo suyo, sino el bien completo del hombre, conectado a la relación con Dios, con uno mismo y con el prójimo.


Es una ilusión creer que la paz podrá fundarse en algún equilibrio de poderes o en algún ingenioso diseño social o económico humano. La paz de una sociedad tiene su raíz en los corazones, en la forma en que despliega su propia libertad. No habrá paz auténtica mientras no exista una reforma -una conversión- de los corazones de los hombres para poner en el centro lo que realmente es importante. No es paz la rendición ante los poderes del mal. No es paz la tranquilidad cómoda ante la injusticia. No es paz el silencio frente al error y la mala intención. La paz es obra de la justicia.


José Tomás Alvarado
Profesor Filosofía UC.