FORMAR PARA EL BIEN COMÚN

No nos confundamos (El Demócrata)

El triunfo del Donald Trump en las elecciones en Estados Unidos es sin duda un evento histórico, que no ha dejado a nadie indiferente. No han faltado quienes, argumentando desde "la fe", celebran y festejan por el resultado de la elección en favor de Donald Trump por que con el magnate se combatirá el aborto y la agenda LGBT; además de celebrar porque perdió "la izquierda". Esto no puede ser más alejado de la realidad. Me parece una visión errónea y sesgada. Como cristianos, no podemos celebrar por un candidato que en su campaña difundió una agenda fincada en el odio y la desconfianza. Un candidato que ha mostrado un desprecio por la dignidad humana de personas excluidas como los migrantes, por la gente de color o por las mujeres. Si reducimos la fe a la agenda pro vida, efectivamente debiéramos celebrarlo. Pero las consecuencias de la fe cristiana no sólo nos llevan a defender la dignidad del no nacido, sino con la misma fuerza a defender al excluido, tenga rostro de migrante, gente de diferentes razas o de mujer. No podemos celebrar con un candidato que menosprecia la paz y fomenta la confrontación. Del mismo modo que no podíamos haber celebrado porque hubiera ganado Hillary Clinton, por razones parecidas.

A través de internet, se han generado expectativas con que Trump defenderá la familia y la vida. A veces, nos falta perspectiva histórica. Cuando Hitler llegó democráticamente al poder, muchos católicos lo respaldaron porque el Führer, en esa época, denunciaba y se comprometía a combatir las grandes internacionales: el comunismo y la masonería. Al poco tiempo, vimos las errores del diagnóstico y los mismos católicos fueron también perseguidos. Un político latinoamericano decía "Que no haya ilusos para que no haya desilusionados". Qué bueno si el sucesor de Obama cumple la palabra e impulsa una agenda pro vida, pero eso no nos puede llevar a cerrar los ojos o menospreciar la importancia a temas igualmente importantes para un católico como la defensa del débil, del migrante, la paz y la justicia. El presidente electo Trump es un motivo serio de preocupación si cumple con lo que dijo como candidato, porque va contra los valores cristianos más elementales, que no sólo son la agenda pro vida.

Los cristianos no podemos reducir las consecuencias sociales de la fe a una sola causa. Cristo abrazo y murió por la dignidad de todas las personas, del no nacido y del migrante, del seguidor del Islam y del luterano, del negro y del indígena.


José Antonio Rosas
Director General
Academia de Líderes Católicos